lunes, 19 de abril de 2010

Is much o too much?

Creo que nunca en mi vida había sentido tanta desesperación
por algo, comienzo a comprender a los adictos a la cocaína, porque
entre ellos y yo, ya no hay diferencia.

Siento que mi cuerpo lo necesita urgente, que mis manos tiemblan
mis parpados desean abrir y cerrar para cuando los vuelva abrir ya éste
junto a mí, sin duda estoy desesperada.

Ahora cobra sentido aquella presentación de Power Point que me enseñó
mi padre, donde decía lo que significaba una hora, un minuto, una milésima,
ahora una hora son años, un minuto; un eterno mes, un milésima; el tiempo que
me queda para caer en la locura.

Lo necesito ahorita, necesito acabar con la sed de mi cuerpo, mi cabeza no deja
de pensar en el momento en el que lo tendré de vuelta, mi cabeza ya no tiene
lugar para pensar en otra cosa, solo pienso en el por qué no lo tengo, en el por qué
desapareció y se acabo justo en el momento menos indicado.

Tal vez, ya me he vuelto adicta y necesito ir a Oceanía.

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